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Céu (Paraíso, Vida celeste)

 No Céu, seremos a mesma pessoa; nos lembraremos da vida que vivemos, dos amigos e dos parentes, mas teremos um novo vínculo em relação a eles, pois seremos como os anjos, não mais sentiremos dor, apreensão, medo, remorso e tristeza

Bíblia (AT-Génesis 25:7-8)

7 Abrahán vivió ciento setenta y cinco años.
8 Abrahán murió, pues, en buena ancianidad, viejo y lleno de días, y fue a juntarse con su gente.

Bíblia (AT-Génesis 35:28-29)

28 Isaac alcanzó la edad de ciento ochenta años.
29 Isaac murió y fue a reunirse con su pueblo, anciano y lleno de días. Lo sepultaron sus hijos Esaú y Jacob.

Bíblia (AT-Génesis 49:33)

33 Y en habiendo acabado Jacob de hacer encargos a sus hijos, encogió sus piernas en el lecho, expiró y se reunió con los suyos.

Bíblia (AT-Deuteronomio 32:48-50)

48 Yahvé habló a Moisés aquel mismo día y le dijo:
49 «Sube a esa montaña de los Abarín, al monte Nebo que está en el país de Moab, frente a Jericó, y contempla la tierra de Canaán que voy a dar en propiedad a los israelitas.
50 Morirás en el monte al que vas a subir, e irás a reunirte con los tuyos, como tu hermano Aarón murió en el monte Hor y fue a reunirse con los suyos.

Bíblia (AT-Números 20:23-29)

23 Yahvé dijo a Moisés y a Aarón en el monte Hor, en la frontera del país de Edom:
24 «Que se reúna Aarón con los suyos, porque no debe entrar en la tierra que he dado a los israelitas, por haberos rebelado contra mi voz en las aguas de Meribá.
25 Toma a Aarón y a su hijo Eleazar y súbelos al monte Hor.
26 Le quitarás a Aarón sus vestiduras y se las revestirás a su hijo Eleazar. Entonces Aarón se reunirá con los suyos: allí morirá.»
27 Moisés hizo como le había mandado Yahvé. Subieron al monte Hor en presencia de toda la comunidad.
28 Quitó Moisés a Aarón sus vestiduras y se las puso a su hijo Eleazar. Y allí murió Aarón, en la cumbre del monte. Moisés y Eleazar bajaron de la montaña.
29 Toda la comunidad se dio cuenta de que había fallecido Aarón, y los israelitas hicieron duelo por él durante treinta días.

Bíblia (AT-Jueces 2:7-10)

7 El pueblo sirvió a Yahvé en vida de Josué y de los ancianos que le sobrevivieron y que habían sido testigos de todas las grandes hazañas que Yahvé había hecho a favor de Israel.
8 Josué, hijo de Nun, siervo de Yahvé, murió a la edad de ciento diez años.
9 Lo enterraron en el término de su heredad, en Timnat Jeres, en la montaña de Efraín, al norte del monte Gaás.
10 También aquella generación fue a reunirse con sus padres y les sucedió otra generación que no conocía a Yahvé ni lo que había hecho por Israel*.

Bíblia (AT-2Crónicas 34:28)

28 Te reuniré con tus antepasados y serás enterrado en paz en tu sepulcro. Tus ojos no verán todo el desastre que yo acarrearé sobre este lugar y sobre sus moradores.» Ellos llevaron la respuesta al rey.

Bíblia (AT-2Macabeos 7:1-2,20,25-29)

1 Se dio otro caso. Siete hermanos fueron apresados junto con su madre. El rey, para forzarlos a probar carne de puerco (prohibida por la Ley), los flageló con azotes y nervios de buey.
2 Uno de ellos, hablando en nombre de los demás, decía así: «¿Qué quieres preguntar y saber de nosotros? Estamos dispuestos a morir antes que violar las leyes de nuestros antepasados.»
[...]
20 Admirable de todo punto y digna de glorioso recuerdo fue aquella madre que, al ver morir a sus siete hijos en el espacio de un solo día, sufría con valor porque tenía la esperanza puesta en el Señor.
[...]
25 Pero como el muchacho no le hacía ningún caso, el rey llamó a la madre y la invitó a que aconsejara al adolescente para salvar su vida.
26 Tras de instarla él varias veces, ella aceptó persuadir a su hijo.
27 Se inclinó sobre él y, burlándose del cruel tirano, le dijo en su lengua patria: «Hijo, ten compasión de mí que te llevé en el seno por nueve meses, te amamanté por tres años, te crié y te eduqué hasta la edad que tienes (y te alimenté).
28 Te ruego, hijo, que mires al cielo y a la tierra y, al ver todo lo que hay en ellos, sepas que a partir de la nada lo hizo Dios* y que también el género humano ha llegado así a la existencia.
29 No temas a este verdugo; antes bien, mostrándote digno de tus hermanos, acepta la muerte, para que vuelva yo a encontrarte con tus hermanos en la misericordia.»

Bíblia (AT-Isaías 65:16-18)

16 tal que, quien desee ser bendecido en la tierra, deseará serlo en el Dios del Amén, y quien jurare en la tierra, jurará en el Dios del Amén. ¡Se olvidarán las angustias de antaño, estarán ocultas a mis ojos!
17 Pues voy a crear unos cielos nuevos junto con una tierra nueva*; ya no será mentado lo de antaño, ni volverá a ser recordado;
18 antes bien, habrá gozo y regocijo por siempre, por lo que voy a crear. Voy a crear una Jerusalén «Regocijo», y un pueblo «Alegría»;

Bíblia (NT-Mateo 22:23-30)

23 Aquel día se le acercaron unos saduceos, esos que niegan que haya resurrección* , y le preguntaron:
24 «Maestro, Moisés dijo: ‘Si alguien muere sin tener hijos, su hermano se casará con la mujer de aquél para dar descendencia a su hermano.’
25 Pues bien, había entre nosotros siete hermanos. El primero se casó y murió; y, como no tuvo descendencia, dejó su mujer a su hermano.
26 Sucedió lo mismo con el segundo, y con el tercero, hasta los siete.
27 Después de todos murió la mujer.
28 Entonces, en la resurrección, ¿de cuál de los siete será mujer? Porque todos la tuvieron.»
29 Jesús les respondió: «Estáis en un error, por no entender las Escrituras ni el poder de Dios.
30 Pues en la resurrección, ni ellos tomarán mujer ni ellas marido, sino que serán como ángeles en el cielo.

Bíblia (NT-Apocalipsis 14:13)

13 Luego oí una voz que decía desde el cielo: «Escribe: Dichosos los muertos que mueren en el Señor. Sí, que a partir de ahora — dice el Espíritu— descansen de sus fatigas, porque sus obras los acompañan*.»

Bíblia (NT-Apocalipsis 21:1-5)

1 Luego vi un cielo nuevo y una tierra nueva* —porque el primer cielo y la primera tierra desaparecieron, y el mar* no existe ya.
2 Vi también la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que bajaba del cielo, de junto a Dios, engalanada como una novia ataviada para su esposo*.
3 Y oí una voz potente que decía desde el trono: «Ésta es la morada de Dios, que compartirá con los hombres. Pondrá su morada entre ellos. Ellos serán su pueblo y él, Dios-con-ellos, será su Dios*.
4 Enjugará las lágrimas de sus ojos, y no habrá ya muerte ni llanto, ni gritos ni fatigas, porque el mundo viejo habrá pasado.»
5 Entonces, el que está sentado en el trono dijo: «Voy a hacer nuevas todas las cosas.» Y añadió: «Escribe: Éstas son palabras ciertas y verdaderas.»

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