Bíblia (AT-2Macabeos 7:1-2,20,25-29)1 Se dio otro caso. Siete hermanos fueron apresados junto con su madre. El rey, para forzarlos a probar carne de puerco (prohibida por la Ley), los flageló con azotes y nervios de buey.
2 Uno de ellos, hablando en nombre de los demás, decía así: «¿Qué quieres preguntar y saber de nosotros? Estamos dispuestos a morir antes que violar las leyes de nuestros antepasados.»
[...]20 Admirable de todo punto y digna de glorioso recuerdo fue aquella madre que, al ver morir a sus siete hijos en el espacio de un solo día, sufría con valor porque tenía la esperanza puesta en el Señor.
[...]25 Pero como el muchacho no le hacía ningún caso, el rey llamó a la madre y la invitó a que aconsejara al adolescente para salvar su vida.
26 Tras de instarla él varias veces, ella aceptó persuadir a su hijo.
27 Se inclinó sobre él y, burlándose del cruel tirano, le dijo en su lengua patria: «Hijo, ten compasión de mí que te llevé en el seno por nueve meses, te amamanté por tres años, te crié y te eduqué hasta la edad que tienes (y te alimenté).
28 Te ruego, hijo, que mires al cielo y a la tierra y, al ver todo lo que hay en ellos, sepas que a partir de la nada lo hizo Dios* y que también el género humano ha llegado así a la existencia.
29 No temas a este verdugo; antes bien, mostrándote digno de tus hermanos, acepta la muerte,
para que vuelva yo a encontrarte con tus hermanos en la misericordia.»