Bíblia (NT-Hebreos 5:1-6)1 Todo sumo sacerdote* está tomado de entre los hombres y constituido en favor de la gente en lo que se refiere a Dios, para ofrecer dones y sacrificios por los pecados.
2 Es capaz de comprender a ignorantes y extraviados, porque también él se halla envuelto en flaqueza;
3 y, a causa de la misma, debe ofrecer por sus propios pecados lo mismo que por los del pueblo.
4 Y nadie puede arrogarse tal dignidad, a no ser que sea llamado por Dios, como Aarón.
5 De igual modo, tampoco Cristo se atribuyó el honor de ser sumo sacerdote, sino que lo recibió de quien le dijo: Hijo mío eres tú; yo te he engendrado hoy.
6 También dice en otro lugar: Tú eres sacerdote para la eternidad* , a la manera de Melquisedec.