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Bíblia (NT-Lucas 2:25-27) 25 Vivía por entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón. Era una persona justa y piadosa, que esperaba que Dios consolase a Israel; y estaba en él el Espíritu Santo.
26 El Espíritu Santo le había revelado que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor*.
27 Movido por el Espíritu, vino al Templo. Cuando los padres introdujeron al niño Jesús, para cumplir lo que la Ley prescribía sobre él,