Bíblia (NT-Mateo 15:22-31)22 En esto, una mujer cananea, que había salido de aquel territorio* , gritaba diciendo: «¡Ten piedad de mí, Señor, hijo de David! Mi hija está malamente endemoniada.»
23 Pero él no le respondió palabra. Sus discípulos, acercándose, le rogaban: «Despídela* , que viene gritando detrás de nosotros.»
24 Respondió él: «No he sido enviado más que a las ovejas perdidas de la casa de Israel.»
25 Ella, no obstante, vino a postrarse ante él y le dijo: «¡Señor, socórreme!»
26 Él respondió: «No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos*.»
27 «Sí, Señor —repuso ella—. Pero también los perritos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos.»
28 Entonces Jesús le respondió: «Mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas.» Y desde aquel momento quedó curada su hija.
29 Pasando de allí, Jesús vino junto al mar de Galilea; subió al monte y se sentó allí.
30 Entonces se le acercó mucha gente trayendo consigo cojos, lisiados, ciegos, mudos y otros muchos; los pusieron a sus pies, y él los curó.
31 De suerte que la gente quedó maravillada al ver que los mudos hablaban, los lisiados quedaban curados* , los cojos caminaban y los ciegos veían. Y alabaron al Dios de Israel. Segunda multiplicación de los panes.