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Profecias sobre Jesus, o Messias

 Que Jesus teria de passar pelo sofrimento (a paixão) e a morte de cruz

© Bíblia (AT-Salmo 21|22:1-31)

1 Del maestro de coro. Sobre «la cierva de la aurora»*. Salmo. De David.
2 ¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has abandonado? Estás lejos de mi queja, de mis gritos y gemidos.
3 Clamo de día, Dios mío, y no respondes, también de noche, sin ahorrar palabras.
4 ¡Pero tú eres el Santo, entronizado en medio de la alabanza de Israel*!
5 En ti confiaron nuestros padres, confiaron y tú los liberaste;
6 a ti clamaron y se vieron libres, en ti confiaron sin tener que arrepentirse.
7 Yo en cambio soy gusano, no hombre, soy afrenta del vulgo, asco del pueblo;
8 todos cuantos me ven de mí se mofan, tuercen los labios y menean la cabeza:
9 «Se confió a Yahvé, ¡pues que lo libre, que lo salve si tanto lo quiere!».
10 Fuiste tú quien del vientre me sacó, a salvo me tuviste en los pechos de mi madre;
11 a ti me confiaron al salir del seno, desde el vientre materno tú eres mi Dios.
12 ¡No te alejes de mí, que la angustia está cerca, que no hay quien me socorra!
13 Novillos sin cuento me rodean, me acosan los toros de Basán;
14 me amenazan abriendo sus fauces, como león que desgarra y ruge.
15 Como agua me derramo, mis huesos se dislocan, mi corazón, como cera, se funde en mis entrañas.
16 Mi paladar* está seco como teja y mi lengua pegada a mi garganta: tú me sumes en el polvo de la muerte.
17 Perros sin cuento me rodean, una banda de malvados me acorrala; mis manos y mis pies vacilan* ,
18 puedo contar mis huesos. Ellos me miran y remiran,
19 reparten entre sí mi ropa y se echan a suertes mi túnica.
20 Pero tú, Yahvé, no te alejes, corre en mi ayuda, fuerza mía,
21 libra mi vida de la espada, mi persona* de las garras de los perros;
22 sálvame de las fauces del león, mi pobre ser* de los cuernos del búfalo.
23 Contaré tu fama a mis hermanos, reunido en asamblea te alabaré:
24 «Los que estáis por Yahvé, alabadlo, estirpe de Jacob, respetadlo, temedlo, estirpe de Israel.
25 Que no desprecia ni le da asco la desgracia del desgraciado; no le oculta su rostro, le escucha cuando pide auxilio».
26 Tú inspiras mi alabanza en plena asamblea, cumpliré mis votos ante sus fieles.
27 Los pobres comerán, hartos quedarán* , los que buscan a Yahvé lo alabarán: «¡Viva por siempre vuestro corazón!».
28 Se acordarán, volverán a Yahvé todos los confines de la tierra; se postrarán en su presencia* todas las familias de los pueblos.
29 Porque de Yahvé es el reino, es quien gobierna a los pueblos.
30 Ante él* se postrarán los que duermen en la tierra, ante él se humillarán los que bajan al polvo*. Y para aquel que ya no viva
31 su descendencia le servirá*: hablará del Señor a la edad

Bíblia (AT-Isaías 53:1-12)

1 ¿Quién creyó en nuestra noticia? ¿A quién le fue revelado* el brazo poderoso de Yahvé?
2 Creció ante él como un retoño, como raíz* en tierra reseca. No tenía apariencia ni presencia; (le vimos) y carecía de aspecto que pudiésemos estimar.
3 Despreciado, marginado, hombre doliente y enfermizo, como de taparse el rostro por no verle. Despreciable, un Don Nadie.
4 ¡Y de hecho cargó con nuestros males y soportó todas nuestras dolencias! Nosotros le tuvimos por azotado, herido por Dios y humillado.
5 Mas fue herido por nuestras faltas, molido por nuestras culpas. Soportó el castigo que nos regenera, y fuimos curados con sus heridas.
6 Todos errábamos como ovejas, cada uno marchaba por su camino, y Yahvé descargó sobre él la culpa de todos nosotros.
7 Fue oprimido y humillado, pero él no abrió la boca. Como cordero llevado al degüello* , como oveja que va a ser esquilada, permaneció mudo, sin abrir la boca.
8 Detenido, sin defensor y sin juicio, ¿quién se ocupó de su generación*? Fue arrancado de la tierra de los vivos, herido por las rebeldías de su pueblo*;
9 pusieron su tumba entre malvados, su sepultura entre malhechores*. Por más que no cometió atropellos ni hubo nunca mentiras en su boca,
10 Yahvé quiso quebrantarlo con males. Si se da* a sí mismo en expiación, verá descendencia, alargará sus días; su mano ejecutará el designio de Yahvé.
11 Después de sufrir, verá la luz* , el justo se saciará de su conocimiento. Mi Siervo justificará a muchos, pues las culpas de ellos soportará.
12 Le daré su parte entre los grandes y con poderosos repartirá despojos, pues se entregó indefenso a la muerte y fue tenido por un rebelde, cuando él soportó la culpa de muchos e intercedió por los rebeldes.

Bíblia (AT-Salmo 68|69:1-37)

1 Del maestro de coro. Según la melodía: «Lirios...» De David.
2 ¡Sálvame, oh Dios, que estoy con el agua al cuello!
3 Me hundo en el cieno del abismo y no puedo hacer pie; me he metido en aguas profundas y me arrastra el oleaje.
4 Estoy exhausto de gritar, me arde la garganta, mis ojos se consumen de esperar a mi Dios.
5 Más que los pelos de mi cabeza son los que me odian sin motivo; son poderosos los que me destruyen, los que me hostigan sin razón. (¿Tengo que devolver lo que no he robado?)
6 Tú conoces, oh Dios, mi torpeza, no se te ocultan mis ofensas.
7 ¡Que por mí no queden defraudados los que esperan en ti, Yahvé Sebaot*! ¡Que por mí no queden confundidos los que te buscan, Dios de Israel!
8 Pues por ti soporto el insulto, la vergüenza cubre mi semblante;
9 a mis hermanos resulto un extraño, un desconocido a los hijos de mi madre;
10 pues el celo por tu Casa me devora, y si te insultan sufro el insulto.
11 Si me mortifico* con ayunos, lo aprovechan para insultarme;
12 si me pongo un sayal por vestido, me convierto en objeto de burla:
13 los que están a la puerta murmuran, los borrachos me sacan coplas.
14 Pero yo te dirijo mi oración, Yahvé, en el tiempo propicio: por tu inmenso amor respóndeme, oh Dios, por la firmeza de tu salvación.
15 ¡Sácame del cieno, no me hunda, líbrame de los que me odian, de las aguas profundas!
16 ¡Que no me arrastre el oleaje, que no me trague el abismo, ni se cierre el pozo sobre mí!
17 ¡Respóndeme, Yahvé, por tu amor y tu bondad, por tu inmensa ternura vuelve a mí tus ojos;
18 no apartes tu rostro de tu siervo, que estoy angustiado, respóndeme ya;
19 acércate a mí, rescátame, líbrame de mis enemigos!
20 Tú sabes de mi oprobio, de mi afrenta y mi vergüenza, conoces a mis opresores.
21 El oprobio me rompe el corazón, me siento desfallecer*. Espero en vano compasión, consoladores y no encuentro.
22 Me han echado veneno en la comida, han apagado mi sed con vinagre.
23 Que su mesa se convierta en un lazo, que su abundancia sea una trampa;
24 que se nublen sus ojos y no vean, que sus fuerzas flaqueen sin cesar.
25 Derrama sobre ellos tu enojo, los alcance el ardor de tu cólera;
26 que su morada se convierta en erial, que nadie habite en sus tiendas.
27 Porque acosan al que tú has herido y aumentan la herida de tu víctima*.
28 Añade culpa a su culpa, no tengan acceso a tu justicia;
29 sean borrados del libro de la vida, no sean inscritos con los justos.
30 Pero a mí, desdichado y malherido, tu salvación, oh Dios, me restablecerá.
31 Celebraré con cantos el nombre de Dios, lo ensalzaré dándole gracias;
32 le agradará a Yahvé más que un toro, más que un novillo con cuernos y pezuñas.
33 Lo han visto los humildes y se alegran, animaros los que buscáis a Dios.
34 Porque Yahvé escucha a los pobres, no desprecia a sus cautivos.
35 ¡Alábenlo los cielos y la tierra, el mar y cuanto bulle en él!
36 Pues Dios salvará a Sión, reconstruirá los poblados de Judá: la habitarán y la poseerán;
37 la heredará la estirpe de sus siervos, en ella vivirán los que aman su nombre.

Bíblia (NT-Mateo 8:17)

17 para que se cumpliera lo dicho por el profeta Isaías: Él tomó nuestras flaquezas y cargó con nuestras enfermedades*.

Bíblia (NT-Mateo 27:35)

35 Una vez crucificado, se repartieron sus vestidos, echándolos a suertes*.

Bíblia (NT-Mateo 27:46)

46 Alrededor de la hora nona, clamó Jesús con fuerte voz: «¡Elí, Elí! ¿lemá sabactaní?», esto es: «¡Dios mío, Dios mío! ¿por qué me has abandonado*?»

Bíblia (NT-Marcos 15:24-37)

24 Lo crucificaron y se repartieron sus vestidos, echándolos a suertes, a ver qué se llevaba cada uno.
25 Era la hora tercia* cuando lo crucificaron.
26 Y estaba puesta la inscripción de la causa de su condena: «El rey de los judíos.»
27 Con él crucificaron a dos bandidos, uno a su derecha y otro a su izquierda*
28
29 Los que pasaban por allí le insultaban, meneando la cabeza y diciendo: «¡Eh, tú!, que destruyes el Santuario y lo levantas en tres días,
30 ¡sálvate a ti mismo bajando de la cruz!»
31 Igualmente los sumos sacerdotes se burlaban entre ellos, junto con los escribas, diciendo: «A otros salvó y a sí mismo no puede salvarse.
32 ¡Es el Cristo, el rey de Israel!; pues que baje ahora de la cruz, para que lo veamos y creamos.» También le injuriaban los que estaban crucificados con él.
33 Llegada la hora sexta, la oscuridad cubrió toda la tierra hasta la hora nona.
34 A la hora nona gritó Jesús con fuerte voz: «Eloí, Eloí* , ¿lemá sabactaní?»,que quiere decir: «¡Dios mío, Dios mío! ¿por qué me has abandonado?»
35 Al oír esto algunos de los presentes, decían: «Mirad, llama a Elías.»
36 Entonces uno fue corriendo a empapar una esponja en vinagre y, sujetándola a una caña, le ofreció de beber, diciendo: «Dejad, vamos a ver si viene Elías a descolgarlo.»
37 Pero Jesús, lanzando un fuerte grito, expiró.

Bíblia (NT-Lucas 9:22)

22 Les dijo: «El Hijo del hombre debe sufrir mucho y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas; lo matarán y resucitará al tercer día.»

Bíblia (NT-Lucas 9:44-45)

44 «Escuchad atentamente estas palabras: el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres.»
45 Pero ellos no entendían sus palabras; les estaba velado su significado, de modo que no las comprendían. Además tenían miedo de preguntarle acerca de este asunto.

Bíblia (NT-Lucas 23:33-34)

33 Llegados al lugar llamado Calvario, lo crucificaron allí junto con los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda.
34 *Jesús decía: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen*.» Se repartieron sus vestidos, echándolos a suertes.

Bíblia (NT-Juan 19:23-24)

23 Los soldados, después de crucificar a Jesús, tomaron sus vestidos e hicieron con ellos cuatro lotes, uno para cada soldado. Tomaron también la túnica, que no tenía costura*; estaba tejida de una pieza de arriba abajo.
24 Por eso se dijeron: «Mejor no romperla; echemos a suertes, a ver a quién le toca.» Para que se cumpliera la Escritura: Se han repartido mis vestidos, han echado a suertes mi túnica. Y esto es lo que hicieron los soldados.

Bíblia (NT-Juan 19:28-37)

28 Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba cumplido, para que se cumpliera la Escritura, dijo: «Tengo sed.»
29 Había allí una vasija llena de vinagre. Sujetaron a una rama de hisopo* una esponja empapada en vinagre y se la acercaron a la boca.
30 Cuando tomó Jesús el vinagre, dijo: «Todo está cumplido*.» E inclinando la cabeza, entregó el espíritu*.
31 Los judíos, como era el día de la Preparación, no querían que quedasen los cuerpos en la cruz el sábado —porque aquel sábado era muy solemne—. Así que rogaron a Pilato que les quebraran las piernas* y los retiraran.
32 Fueron, pues, los soldados y quebraron las piernas del primero y del otro crucificado con él.
33 Pero al llegar a Jesús, como lo vieron* ya muerto, no le quebraron las piernas,
34 sino que uno de los soldados le atravesó el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua*.
35 El que lo vio* lo atestigua y su testimonio es válido, y él* sabe que dice la verdad, para que también vosotros creáis.
36 Y todo esto sucedió para que se cumpliera la Escritura: No se le quebrará hueso alguno*.
37 Y también otra Escritura dice: Mirarán al que traspasaron*.

Bíblia (NT-Hechos de los Apóstoles 3:13-18)

13 El Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres ha glorificado a su siervo* Jesús, a quien vosotros entregasteis* y de quien renegasteis* ante Pilato, cuando éste había decidido ponerlo en libertad.
14 Vosotros renegasteis* del Santo* y del Justo* , y pedisteis que os dejaran en libertad a un asesino.
15 Matasteis al jefe que conduce a la vida* , pero Dios lo resucitó de entre los muertos; nosotros somos testigos de ello.
16 Y por la fe en su nombre, el propio Jesús ha restablecido a este hombre que veis y conocéis. Es, pues, la fe, dada por su medio, la que lo ha restablecido totalmente ante todos vosotros*.
17 «Ahora bien, ya sé, hermanos, que obrasteis por ignorancia* , lo mismo que vuestros jefes.
18 Pero de este modo Dios cumplió lo que había anunciado por boca de todos los profetas: que su Cristo había de padecer.

Bíblia (NT-Lucas 24:44-48)

44 Después* les dijo: «Lo ocurrido confirma las palabras que os dije cuando todavía estaba con vosotros: Es necesario que se cumpla todo lo que está escrito en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos acerca de mí.»
45 Entonces, abrió sus mentes para que comprendieran las Escrituras,
46 y les dijo: «Está escrito que el Cristo debía padecer y resucitar de entre los muertos al tercer día
47 y que se predicaría en su nombre la conversión para perdón de los pecados a todas las naciones, empezando desde Jerusalén.
48 Vosotros sois testigos de estas cosas.